Sindicalismo en Colombia
Colombia no ha sido ajena
a la coyuntura mundial y la afiliación sindical ha caído drásticamente: la
densidad pasó de 13,4% en 1965 a 4% en 2012. Estas cifras difieren de las
emitidas por la OCDE de acuerdo con la cual la densidad sindical estimada para
Colombia en 2014 es de 9,2% del total de trabajadores asalariados (incluyendo
formales e informales), pero unas y otras coinciden en que en Colombia tiene
niveles de sindicalización bajos para estándares internacionales.
De acuerdo con la OCDE,
en efecto, Colombia se ubica en el extremo inferior de los países miembros de
esa organización. La densidad sindical colombiana es similar a la de Francia,
Corea o Estados Unidos, pero muy inferior a la de otros países desarrollados y
se ubica por debajo incluso de los dos países de América Latina que hacen parte
de la OCDE (Chile y México).
Por rama productiva, de
acuerdo con la información de la Escuela Nacional Sindical (ENS), de las 5.449
organizaciones sindicales vigentes en 2016, el 18,9% pertenecía al sector de la
administración pública y defensa, seguido de comercio al por mayor y al por
menor (14,9%) y servicios sociales y de salud (11,6%). Por número de personas,
el 26,4% de los trabajadores sindicalizados se ubica en el sector de educación,
seguido de las industrias manufactureras y la administración pública y defensa
(11,8% para cada una). Frente a la naturaleza de la organización, para el mismo
año de referencia, el 72,4% de los sindicatos eran privados y el 27,6% eran
estatales y por número de afiliados, el 52,0% pertenecía a organizaciones
privadas y el 48,0% a públicos.
La baja densidad sindical
en el país está relacionada con el número de factores que incluye: la
segmentación del mercado laboral, la cultura y la violencia en contra de las
organizaciones sindicales y las repetidas violaciones de los derechos de
libertad sindical. Particularmente la consolidación de una organización que
represente los intereses de los trabajadores se dificulta en un entorno laboral
en donde predominan la informalidad y los contratos no estandarizados. Por otra
parte la subcontratación (legal e ilegal) afecta la habilidad de los
trabajadores para organizarse en un sindicato, en la medida en que reduce el
número de empleados que puede negociar directamente con la compañía.
Adicionalmente el
sindicalismo no ha tenido una buena percepción en la opinión público
colombiana, lo que perjudica su expansión. De hecho, en una encuesta realizada
en el 2010 por el barómetro de las américas confirma la oca confianza con la
que gozan los sindicatos en Colombia (30%), situación generalizada en américa
latina.
ALVARADO Y MESA. 2017. El
Sindicalismo en Colombia. Informe mensual del mercado laboral: FEDESARROLLO.
Recuperado de: https://www.fedesarrollo.org.co/sites/default/files/10imloctubre2017web.pdf


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